Los secretos de la mesa japonesa

Quién haya viajado a Japón sabe de sobra que se trata de un país en el que las costumbres y las tradiciones lo inundan todo. El visitante occidental puede verse sorprendido en muchos aspectos de la vida cotidiana gracias al peculiar protocolo japonés, una forma de vivir la vida que influye en cosas tan básicas como asearse en el baño, caminar por lugares públicos o la forma de poner la mesa.

Partiendo de la base de que comer en Japón es casi un ritual y de que ceremonias ancestrales como la del té están más que arraigadas, el protocolo japonés en la mesa dista mucho de cómo vemos la comida en familia los occidentales. Tradicionalmente, la mesa en Japón no existía como tal: antes del siglo XIX se comía sobre pequeñas mesas-caja llamadas ‘hakozen’, que dejaron paso años más tarde a mesas bajas más grandes que sí que daban cobijo a toda la familia y que se fueron popularizando por todo el país durante la primera mitad del siglo XX. Actualmente conviven con decoraciones más occidentales, por lo que no es raro encontrar mesas y sillas parecidas a la que acostumbramos por nuestras latitudes.

Platos, cubiertos y vasos no son los protagonistas en la configuración clásica de una mesa japonesa. La más tradicional se basa en una fórmula llamada ‘ichijū-sansai’, que dispone la mesa con cinco ‘chawan’ (cuencos) y cinco platos por persona y que se presentan separados antes de comenzar la comida. El cuenco de la izquierda es el destinado al arroz, parte indispensable de la comida, y a la derecha se sitúa el cuenco de la sopa. En una segunda línea se situarán los otros tres cuencos para, por ejemplo, el pescado hervido, el pescado a la plancha y las verduras hervidas.

Los palillos, siempre de madera y generalmente envueltos en una vitola o sobre de papel, se colocan en la parte central del espacio, junto al comensal y con los extremos afilados mirando a la izquierda. Para el comensal que no esté puesto en el uso de los palillos, podría parecer todo un reto ‘atacar’ una comida completa con palillos, pero en poco tiempo se dará cuenta de que todos los alimentos están preparados para comerse con palillos y (casi) de un bocado. Por ejemplo, los fideos se suelen servir en conjunto, sobre una bandeja generalmente de madera y cada comensal coge de esa bandeja la porción de fideos que cabe en un bocado, sumergiéndolos en la sopa al gusto. La sopa es uno de los platos con los que el occidental más se sorprende. Además de beberla directamente del cuenco en el que se sirve, aunque se pueden coger los fideos, verduras o tofu de su interior con los palillos, debe sorberse, síntoma de buen apetito. Con ello se demuestra que se está disfrutando, uno de los objetivos de la comida en Japón.

Antes empezar solo nos hace falta saber que es de buena educación decir ‘itadakimasu’ (recibo con gratitud) antes de comer, así como acabar la comida con un ‘gochisosama’ (gracias por la comida). ¡A disfrutar!

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