Té, el momento del reposo japonés

La ceremonia del té es uno de los grandes iconos de la cultura japonesa. Su aprendizaje es parte indispensable del conocimiento de la idiosincrasia nipona y supone la manifestación con mayúsculas de la historia del país del sol naciente.

En Japón, el té está íntimamente relacionado con el concepto de hospitalidad. La ceremonia tradicional es parte de una cultura milenaria, pero su cultura se ha quedado en la sociedad japonesa gracias que personifica objetivos como una visión más agradable de la vida cotidiana, vivir en plena armonía con los cambios en las estaciones del año (puntos muy importantes en la vida de un japonés), el refinamiento social, la honestidad, las buenas maneras y las relaciones humanas. El orientalista y periodista greco-británico Lafcadio Hearn, uno de los mayores introductores de la cultura japonesa en la Europa de finales del siglo XIX, resumió la ceremonia de la siguiente manera: «La ceremonia del té requiere años de práctica y aprendizaje… con todo, el conjunto de este arte, en cuanto a sus detalles, no significa más que hacer y servir una taza de té. El asunto supremamente importante es que dicho acto debe realizarse de la manera más perfecta, más educada, más graciosa y más encantadora posible».

'Ukiyo-e' con una representación de la ceremonia del té.

‘Ukiyo-e’ con una representación de la ceremonia del té.

En Japón se consumen, fundamentalmente, dos tipos de tés: el ‘matcha’, té verde en polvo que se institucionalizó en la antigüedad como la bebida propia de la ceremonia al ser el que usaban los sacerdotes para mantenerse despiertos durante las vigilias (es el que más cafeína tiene); y el ‘sencha’, té de hojas, mucho más barato y más popular entre la sociedad japonesa. Existen multitud de variedades, que el japonés va variando según el momento del día o de la semana. Así, el té de mayor calidad, llamado ‘gyokuro’, se prepara en ocasiones especiales y se bebe a sorbos pequeños. El ‘sencha’, un té de calidad intermedia, es perfecto para obsequiar a los invitados. El té de diario se denomina ‘bancha’ (u ‘houjicha’, si está escaldado) y se suele tomar tanto para el desayuno como para esquivar la sed. El ‘genmaicha’ es otro tipo de ‘bancha’ al que se le añaden unos granos de arroz, que se tuestan hasta que saltan.

Experiencia Komori

La carta de Komori dispone de varios tipos de tés, con los que disfrutar de un momento de reposo tras la comida. Entre los verdes se puede probar un ‘sencha’ con un intenso sabor vegetal, un ‘genmaicha’ con notas tostadas y marinas, un ‘houjicha’ suave y con notas tostadas y a galleta, además de un jazmín (té verde originario de China con aroma a jazmín. Delicado, suave floral y dulce). Dentro del apartado de tés blancos, la carta de Komori ofrece un ‘ban bu dan’ (té blanco de Fujian, China. Mezcla de hojas enteras, rotas y brotes verdes, con aroma herbáceo y sutilmente afrutado). En el apartado de tés rojos o ‘puerh’, se puede probar un Sancha Nº1 (té originario de China, fermentado con hojas de color marrón-castaño. En boca destaca sus notas terrosas, a sotobosque y humedad, muy características de los ‘puerh’ fermentados). Dentro del tipo ‘oolong’, también conocido como té azul, destaca el Four Season, un té floral de Taiwan de hoja enrollada, cuidadosamente elaborada y de color verde jade; aromático, cremoso y con una acidez muy poco marcada. Por último, en el apartado de tés negros, se puede cerrar la velada con un Earl Grey (té negro aromatizado con bergamota, originario de Sri Lanka. Infusión roja e intensa con marcadas notas cítricas) o un Lapsang Souchong (té negro de hoja rota, originario de China. Ahumado debido al secado de los hojas en fuego de leña. Característico por sus matices balsámicos, ligero y largo en boca).

Imagen superior, autor Nacho Martínez.

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